martes, 28 de enero de 2014

Trabajo con niños

Ayer volvimos a rodar, pero esta vez sólo una escena que nos llevó únicamente media hora. Lo más curioso de esta secuencia es que se necesitaba una niña y, para ello, pedí ayuda a Natalia Carracedo para que le preguntase a su hermana, Elena Carracedo, si quería participar. Elena aceptó y ayer a las cinco la llevó su madre al piso de Lola Puente, integrante de esta productora, para grabar lo que le habíamos pedido. Aunque no conocía a nadie y apenas a mí, atendió en todo momento a las explicaciones y siguió las pautas como una actriz de primera. Por mi parte, pude comprobar lo diferente que se vuelve un proyecto cuando se inmiscuye un niño en él. La experiencia de tener que hacer más sencillas las explicaciones fue bastante agradable y espero que en un futuro cortometraje podamos contar, de nuevo, con la ayuda de una personita así. Ojalá todos fuésemos capaces de poder añadir una risa tan inocente a nuestras vidas como la que lográbamos en nuestra ya pasada infancia.

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